no tenemos planeta B

Fronteras ficticias

Publicado: 2010-11-19

“It was a train that took me away from here".

Tom Waits

Dejó su libro de antropología sobre la mesita empotrada y miró a través de la ventana (solo se veían árboles desfigurados por la velocidad). Yo sabía que algo quería decirme antes de que me lo dijera. Finalmente, envolvió su idea en una mirada suave y risueña (como siempre), y la tradujo en palabras: “El ser humano le da fronteras ficticias al tiempo. Los cumpleaños, por ejemplo, o la juventud”.

“No estoy de acuerdo”, dije mientras la máquina se desplazaba hacia el sur. Opiné que la lluvia, los bosques otoñales y el viento, evidenciaban un transcurso temporal fragmentado. Adicionalmente, propuse al tren que nos alejaba de Bruselas en ese momento, como un elemento a tomar en cuenta.

“El tiempo no parte y no llega”, dijo. “Simplemente se desplaza”. Íbamos a Rochefort, un pueblo famoso por sus quesos. La media hora que llevábamos de viaje, ella la había dedicado a leer Beetwen structures and no-thing y yo a escuchar Train song. ¡No por coincidencia! Disfruto cuando las canciones viajan en la realidad.

“Si nadie pudiese contar el tiempo, entonces el tiempo no existiría”, argumenté.

“Me das la razón”, dijo ella.

“La muerte no es ficticia”.

“Solo al ser humano le importa la muerte”.

De pronto, un rayo solar se coló entre dos grandes nubes borrascosas, atravesó el doble (o triple) cristal y se reflejó en sus ojos. Fue una alegría que duró un par de segundos y toda una vida a la vez.

Aunque seguimos la conversación hasta que el tren nos dejó en Rochefort, no pudimos llegar a un acuerdo. Eso sí, antes de salir de la estación, me sujeté a su cintura y le di un beso en la nuca.

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