no tenemos planeta B

Una idea fija

Publicado: 2010-11-11

Eran las nueve de la mañana y el frío estiraba la piel de los turistas que, a esa hora, tenían el valor de pasear. Armado con mi cámara fotográfica (a veces me despiertan ideas fijas que no puedo ignorar), contemplé el Hotel de ville de Bruselas.

A los pies de una torre que mide 96 metros, entre chinos, alemanes, españoles, marroquíes, un grupo de niñas exploradoras y algunos angloparlantes, estaba yo. La hipótesis con la que había llegado hasta ahí, fue de mi subconsciente. “¿Qué?”, pregunté aun dormido. “El que busca encuentra”, respondió el muy pretencioso (como si la frase fuese de su propiedad) y me despertó.

Lo primero fue observar el espacio, considerar las posibilidades y buscar un ángulo. Hubiese preferido un plano picado pero por más que busqué, no encontré posibilidades físicas para ello. Desde el suelo empedrado de la plaza intentaba descifrar la luz difusa, cuando sentí que alguien se me acercaba demasiado: era una pareja. La mujer llevaba medias a rayas y su acompañante, un bigote frondoso. Desenfada, la señora estiró el brazo con una Canon de bolsillo en la mano. Sé que me hablaron en polaco porque conozco a un par de polacos, pero no entendí nada.

Dejé mi Nikon sobre la mochila y les hice una foto que a ella no le gustó. Los observé detenidamente mientras me exigían que lo intentara nuevamente. La dama tenía los labios pintados de rojo Ferrari, llevaba un abrigo de piel de camello y medias de quinceañera. El tipo era una mezcla de Pedro Navaja y Tom Selleck.

A mi subconsciente le molestó el mal gusto de aquellos dos y dijo: “Lo que tú necesitas, es una cirugía”. El señor no necesitó entender el idioma para comprender que se le acababa de conceder el derecho a romperme la cara. Por suerte, su pareja lo detuvo y sólo me insultaron en polaco mientras se alejaban.

Para ser sincero, no sé cómo, ni cuándo, se hizo la foto que precede a estas líneas. Puede que algo cayera sobre el disparador, o que yo mismo rozara el aparato al retroceder. Repito, no lo sé. El hecho es que al revisar la memoria, ahí estaba: fortuita, inconsciente y borrosa.


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